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lunes, 3 de noviembre de 2014

Así perdí 30 kg... Si quieres conseguir resultados distintos tendrás que hacer cosas distintas...

Este año me propuse varias metas, entre ellas volver a mi peso original antes de los dos embarazos (entre los dos me puse 30 kg).
A día de hoy lo estoy consiguiendo, no es fácil pero tampoco difícil... Y os voy a contar cómo lo he hecho! 

Primero que nada, estaba harta de dietas milagro que no funcionan, de sentirme culpable por pegarme un capricho, de tener un sobrepeso que no beneficia en nada: me ahogaba al subir escaleras, me costaba tirarme al suelo a jugar con los nenes... por no hablar de lo malo que es a nivel de salud o querer comprarte ropa y que no te quede bien nada de lo que te guste. 



A veces tienes que tocar hondo para salir con más fuerza del pozo y así fue como me pasó. Toqué hondo y decidí ponerle solución. No sirve de nada quejarse y añorar cómo te gustaría ser, hay que trabajar, salir de la zona de confort y currártelo, porque al principio cuesta pero luego la recompensa es una satisfacción que nadie te puede quitar. 

Y qué es lo que hice? Vayamos por partes:

  1. Aceptación: No me gustó el número que había en la báscula pero lo acepté, me acepté a mi misma, con mis cualidades que son muchas y lo que quería cambiar. A través de la aceptación dejas de luchar contra lo que no te gusta de ti misma y esa energía se utiliza para realizar el cambio. Suena paradójico pero es así. En mi caso tuve que tocar hondo para generar la suficiente motivación para el cambio. Sabía que si empezaba no habría vuelta atrás. Como el escalador que sube la montaña hasta la cima, yo me puse una meta (siempre saludable, naturalmente) .
  2. Compromiso: Cambiar hábitos. Me comprometí conmigo misma a conseguir mi reto. Me fijé una meta clara y unos pequeños objetivos para llegar a ella. Los pasos que tenía que dar eran: ponerme en manos de un nutricionista, comer lo que tenía que comer,  hacer ejercicio diario (empecé caminado una hora diaria) y controlar los pensamientos que me podían causar ansiedad. Pero había mucho más detrás, tenía que ser capaz de cambiar hábitos y que los nuevos formaran parte de mi vida ya que son los más saludables. Eso es lo que más cuesta. Hay momentos de posibles recaídas, sobretodo al principio o cuando tienes que comer fuera. Si me ofrecían algo que no entraba en la dieta me decía a mí misma "Eso me aleja de mi objetivo" y perdía el interés. 
  3. Constancia: Cada día cuenta! Cada día me acercaba más a mi objetivo, pese al estrés que puede llevar lo que es la conciliación entre la casa, los niños, el trabajo... cada día es una nueva oportunidad para poner a prueba mi fuerza de voluntad. Conforme voy consiguiendo mis objetivos me recompenso ya sea comprándome algo bonito o incluso a veces me daba un capricho, sabiendo que luego volvería a mis rutinas. Los deportistas también lo llaman el "cheat meal", una vez a la semana con una comida se saltan la dieta para engañar al metabolismo, y funciona, pero siempre con moderación. Yo los domingos he seguido comiendo paella. 
  4. Actitud positiva siempre. Esto es lo que marca la diferencia. Me tomé el reto con ganas, visualizando la meta desde abajo y viendo como gracias a conseguir los pequeños objetivos cada vez la veía más cerca. El pensamiento positivo es imprescindible: YO PUEDO. Valorar lo conseguido es muy importante. Fijarnos en los éxitos que hemos conseguido y que nos dan la seguridad de poder conseguir lo que nos propongamos. Ya os hablé hace tiempo de mi experiencia escalando El Puig 
  5. No obsesionarse: En estos casos es fácil obsesionarse, para evitarlo hay que tener en cuenta una cosa muy clara, que el número que pone la báscula no va a determinar mi estado de ánimo y mucho menos mi autoestima. 
  6. Vías de escape al estrés mediante hobbies, disfrutando de los pequeños momentos del día a día que son los que nos proporcionan la auténtica felicidad. No por conseguir un reto voy a ser feliz, seré feliz mientras lo hago, día a día, buscando la parte positiva, la parte hedonista a cada  instante. El chute de endorfinas después de realizar ejercicio es brutal. Es importante practicar un deporte que nos guste para tener ese aliciente, en mi caso es el aquagym. 
  7. Observar los momentos de recaída para aprender de ellos y poder evitarlos. A veces se come por ansiedad o aburrimiento. Detectarlos y ponerle solución mediante otras actividades que nos distraigan o nos relajen. Practicar la relajación es fundamental ya que una mente relajada tendrá pensamientos positivos que nos ayudarán a conseguir nuestros objetivos. 
  8. Disfrutar del momento, el presente significa regalo y es el único momento que tengo para actuar. 

La felicidad no es la meta, es el camino. 


Recalco la importancia de ponerse en manos de un profesional a la hora de realizar cambios de hábitos tan importantes en nuestras vidas, sobretodo a nivel nutricional ya que está en juego nuestra salud física y mental. No hay que saltarse comidas ni comer menos para adelgazar, eso es una falacia. Yo he adelgazado comiendo sano, haciendo ejercicio moderado y teniendo una actitud positiva. Cada persona es un mundo y por eso es tan importante ponerse en manos de profesionales antes de iniciar una dieta. A día de hoy no tengo el cuerpo de una top model pero tampoco aspiro a eso, sólo quiero estar sana y bien conmigo misma. Mi cuerpo está lleno de cicatrices y estrías que cuentan sus propias historias de batallas ganadas. Desde mi primera operación a vida o muerte a los 15 días de nacer, mi primera caída en bici, las pupas de la varicela hasta las estrías de los embarazos, benditas sean todas ellas porque cada una es una batalla ganada. 

Cuáles son vuestros retos? 








1 comentario:

eseprecisoinstante dijo...

Muy buen post Pili!! Eres un ejemplo a seguir. Yo ya he recomendado a varias personas este post ya que necesitan la motivación para empezar en serio. Seguro que lo consiguen!